Caminando hacia el cambio

  • ¿Cómo se puede mejorar la práctica docente?

Empezando por algo tan sencillo como es mantenerse actualizado, es decir, tener actitud e interés por cambiar la práctica docente y para ello investigar qué metodologías son mejores, cómo se pueden abordar diversos temas en el aula, cuáles son los intereses en la actualidad del alumnado que tenemos. Lo principal es mantenerse informado, y de la mano con ello va tener empatía, planificar lo que se va a desarrollar en el aula, incentivar a la participación, mantener un aula "emocionalmente" segura (no perder los nervios, no alzar la voz, evitar malas palabras, hacer que el alumnado se sienta seguro para que pueda expresar lo que siente, etc.). Con pequeños cambios, se pueden conseguir grandes resultados, lo cual siempre nos lo van a agradecer nuestro alumnado. Son niños y niñas de una corta edad en los cuales va a repercutir hasta el más mínimo detalle de por vida, si nosotros ponemos de nuestra parte por evitar seguir con una escuela tradicional, ellos/as van a mantener un interés por aprender que agradecerán a lo largo de su etapa escolar, e incluso de por vida, porque mantendrán la curiosidad y dejará de ser algo único en los niños pequeños.  

Para un cambio necesitamos empezar a valorar más el proceso y no tanto el resultado.

  • ¿Y conseguir que el alumno aprenda a la vez que disfruta aprendiendo y que no deje de hacerlo durante toda su vida?

Como bien dice Cesar Bona, "los niños tienen mucho que ofrecer y pueden hacer un mundo mejor", debemos aprovechar esto para que los docentes aprendamos de ellos y ellos con nosotros. Para que un alumno siga motivado, con ganas de aprender durante toda la vida y además lo haga disfrutando, tenemos que darles la importancia que realmente tienes. Son ellos lo principal, no nosotros. Por ello, tendriamos que dejarles hablar, escucharles todo lo que tengan que aportar, porque tienen muchísima más creatividad, imaginación y curiosidad que cualquier adulto. Nosotros vamos a aprender de ellos y ellos van a disfrutar aprendiendo porque se sentirán una parte esencial del proceso. 

Como maestros debemos quitarnos el miedo a cambiar, los niños son el presente y serán el futuro, nosotros debemos de darles unas bases para seguir despertando su curiosidad, pero no debemos de mantenerles sentados en las sillas cinco horas, callados y siguiendo unas simples fichas. La educación debe de ser recíproca, y por nuestra parte, dejándoles siempre con ganas de más. Que al día siguiente vuelvan y hagan preguntas sobre lo que hayan visto, lo que les interese, etc., no debemos cortarles la infancia y tratar de hacer pequeños adultos. 



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